25.9.05

El Sentido Perdido

Lech Walesa, líder del movimiento Solidaridad" Hace 25 años, en agosto de 1980, Polonia respiró por primera vez desde la II Guerra Mundial a pleno pulmón. Una ola de potentes huelgas hizo tambalear el régimen comunista y la huelga de astilleros de Gdansk, inspirada por la oposición democrática y apoyada por la intelectualidad y la iglesia católica, condujo acuerdos con el poder que dieron vida al sindicato Solidaridad, el primero libre e independiente del poder en el mundo comunista. En aquella ocasión los trabajadores cuestionaron la legitimidad del sistema comunista que se definía como la dictadura del proletariado, pero fue descalificado por la masiva protesta de sus proletarios (...)

Leo hoy en mis apuntes la apreciación de que “los huelguistas demostraron una gran madurez, porque exigieron una reforma del poder, pero sin traspasar los límites trazados por el imperio soviético y sus presencia militar en Polonia”. Apunté también: “Los obreros han luchado por los derechos y los intereses de toda la sociedad, por los derechos sociales y el nivel de vida, pero también por los derechos ciudadanos y la libertad de expresión, los derechos sindicales y la excarcelación de los presos políticos”. (...)

La dictadura comunista trató siempre de desprestigiar y dividir a la oposición democrática y lo hizo sin escrúpulos, con mentiras, provocaciones de toda índole, tratando de enfrentar a unos contra otros. Lo que nadie podía imaginar es que, desaparecida la policía comunista, desaparecido el Partido Obrero Unificado Polaco y desaparecida incluso la Unión Soviética, los archivos dejados por los verdugos se convertirían en el arma principal para combatir a los adversarios políticos, para llenarlos de lodo utilizando las denuncias de los confidentes.

Todos consiguieron lo que más deseaban, pero nadie está satisfecho. Esa insatisfacción se refleja en las sucesiva elecciones parlamentarias. Los electores cambian una vez tras otra el color de los gobernantes, ejerciendo así el derecho conquistado a cambar el poder por la vía pacífica. Lo malo es que se espera que cada cambio de un milagro, lo cual es imposible. Más aún, el proyecto promovido por Solidaridad de crear un sistema de participación ciudadana masiva en el ejerció del poder, desde la empresa, pasando por el municipio, hasta el conjunto del Estado, no se ha realizado, porque se optó por el sistema de democracia parlamentaria, asentado sobre una economía de mercado. El altruismo heroico desapareció, reemplazado por el egoísmo más brutal, la insolencia y el descaro. Hoy es más eficaz engañar que decir la verdad. (...)

Lamentablemente nos ha tocado celebrar el 25 aniversario de Solidaridad cubiertos de heridas, arañazos, lodo y estiércol. Tenemos que creer, no obstante, en que la sociedad polaca sabrá expulsar el veneno que la intoxica. (...) Aquella fue una época de milagros: la elección del placo Karol Wojtyla como Papa y su primera visita a Polonia, el nacimiento de Solidaridad liderada por Lech Walesa y la conquista del Premio Nobel de Literatura por Czeslaw Milsz.”

Adam Michnik
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