9.5.05

Davos – heredarán el reino

" Algunas de las personas más listas e interesantes que he conocido, este año, en los cinco días de la reunión del Foro Económico Mundial que se celebra en la ciudad suiza eran indias, chinas, africanas y mujeres. Sin embargo siguen siendo una minoría entre los participantes. La cultura dominante en Davos es la del hombre occidental blanco.”


Así empezaba el artículo de Timothy Garton Ash para el diario El País en el que recogía sus impresiones sobre la reunión económica mundial.

"… un astuto observador de EEUU comentó que el peligro no está en el aislacionismo físico de su país, sino en su aislacionismo psicológico. Los estadounidenses, explicó, viven en una realidad psicológica cada vez más distinta de las de los europeos. Ya no les une el gran enemigo común, la Unión Soviética, y ahora tenemos distintas opiniones incluso sobre las cosas que nos amenazan a todos, como el terrorismo internacional o el calentamiento global. Hasta cuando usamos las mismas palabras, libertad, democracia, derechos humanos, nos referimos a cosas distintas. Es posible que los dos queramos llamar al pan, pan y al vino, vino; pero a algunos nos parecen tortas.
Lo que he visto en Davos me ha preocupado. Al fin y al cabo, todos los empresarios y economistas que estaban allí son la gente más internacional que existe. Representan compañías que poseen grandes intereses en los dos continentes. La paradoja de la década media transcurrida desde el final de la guerra fría es que, a medida que la relación política transatlántica se ha debilitado, la relación económica se ha reforzado más que nuca, mediante propiedades e inversiones cruzadas. Y, sin embargo, las emociones están a flor de piel.
En Davos he visto que los chinos e indios presentes observaban, con una mirada aguda e irónica, cómo los europeos y los estadounidenses se dejaban llevar por la irritación de lo que Sigmund Freíd llamaba “el narcisismo de las pequeñas diferencias”. Esos chinos e indios, llenos de astucia, no decían nada pero lo veían todo, callados y conscientes de su poder económico cada vez mayor. Si Occidente sigue jugando a ser Hamlet, Asia, como Fortinbras, heredará el reino.”