18.2.05

Irak - Elecciones

Ali SistaníLa Alianza Iraquí Unida, que representa las aspiraciones políticas de la comunidad chií, ha ganado las elecciones celebradas en Irak el pasado 30 de enero. Con esta victoria, el ayatolá Alí Husein Sistaní, líder espiritual de los chiíes, se convierte en la persona más influyente de un país donde residen 65 millones de chiíes (el 90% de la población), y que alberga los lugares santos del chiísmo (Nayaf, Bufa y Kerbala).

A pesar de que la coalición ganadora ha designado como candidato a primer ministro en el Gobierno de transición a Al Yafari, quien no es partidario de que los clérigos accedan al Gobierno, los resultados de estas elecciones han despertado recelos dentro y fuera de Irak.

Por un lado, la minoría Suní, que hasta ahora copaba los puestos de poder, observa con escepticismo todo el proceso, mientras que la insurgencia agita el espectro de la guerra civil. Por otro lado, los Gobiernos de los países árabes de la zona temen que los chiíes iraquies declaren un Estado islámico y se alíen con Irán. Abdalá II de Jordania expresaba así su temor: “el peor resultado (…) sería un nuevo Gobierno dominado por aquellos que puedan estar apoyados por Irán. Una media luna Chií (de Líbano a Irak) sería muy desestabilizadora para toda la región”.

Como recogía el diario El País, “muchos observadores consideran que el error histórico se produjo cuando EEUU, como administrador de la Autoridad Provisional de la zona, designó un Consejo de Gobierno según el peso estadístico de los grupos étnicos y religiosos. Era la primera vez en la historia moderna que la identidad étnica y religiosa se elevaba al rango de principio básico de organización política. Aquella decisión ha fomentado una afiliación política en consonancia con esas líneas étnicas y religiosas y debilitado a los iraquies laicos y a todos los que deseaban un sistema que mitigara esas divisiones”.

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Así, en unas elecciones que contaron con una gran participación, a pesar de los ataques terroristas, la lista chií sumó el 48% de los sufragios, mientras que la Lista Unida Kurda se hacía con el 26% del total. La candidatura del actual primer ministro, el chií laico Iyad Alaui, obtuvo el 13%.

A pesar de estos resultados, la Alianza Iraquí Unida no ha logrado la mayoría absoluta, por lo que se ve obligada a pactar. Unos acuerdos en los que quieren que participen todas las fuerzas políticas del país, incluida la minoría Suní. Lo más inmediato, es el proceso de elección de un presidente y dos vicepresidentes, que deberán conjugar el apoyo de dos tercios de la Asamblea Nacional. Así mismo, estos tres cargos deberán designar al primer ministro y su Gobierno, que ostentarán el poder ejecutivo y deberán obtener el respaldo de la mayoría simple de la Cámara.

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Algunos analistas consideran que la comunidad chií es un mundo muy heterogéneo, y advierten de que habrá que ver si se mantiene la unidad a la hora de redactar la Constitución, cuando habrá que decidir asuntos tan delicados como el papel de la Sharia o el federalismo” (EL PAÍS)