10.2.05

Global Environmental Strategies

Este mes entra en vigor el Protocolo de Kioto sobre el control de gases contaminantes. En España, las emisiones de CO2 triplican el tope marcado por la UE y el Gobierno socialista se ha mostrado comprometido con la aplicación de dicho Protocolo. El pasado verano estuvo tanteando a la industria española para exigir su cumplimiento, pero obtuvo respuestas diversas.

Un total de 188 países forman parte desde 1992 de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (UNFCCC, son sus siglas en inglés), que obliga a sus miembros a tomar en serio el cambio climático y a cooperar e intercambiar información relevante al respecto. La UNFCCC es la base para el conocido Protocolo de Kioto.

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Ante la postura del “esperemos a ver”, que más y más Estados están aplicando para no aplicar dicho protocolo, Michael Zammit Cutajar, ex secretario ejecutivo de la Convención Marco de Naciones Unidas de Cambio Climático hace la siguiente reflexión, publicada en el diario EL PAIS:

"Un fallo institucional es que la estrategia climática sigue dirigida por científicos y ecologistas. Las conferencias de la Convención son básicamente asambleas de ministros de Medio Ambiente. Esos mismos son los que dirigen el trabajo de la UE y el G-8. Hay que reconocer que, con pocas excepciones, los participantes no tienen mucho peso en la economía y política nacional. Por eso, entre las dificultades para sacar adelante la estrategia, está encontrar formas de ampliar la participación, dando entrada a pesos políticos más pesados, aún a costa de ser menos virtuosamente verdes, y llevar el tema a la prioridad de la agenda política, aún a riesgo de difuminar la imagen medioambiental (…)

Como en el caso del petróleo, los intereses del carbón son una importante oposición a las medidas contra el cambio climático. Es necesario atajar esta oposición, no basta desear que desaparezca. El carbón seguirá siendo, en un futuro predecible, la fuente de energía más barata y abundante, vital para el crecimiento industrial. A la vez, el carbón seguirá siendo una importante fuente de contaminación atmosférica urbana, y el impacto en la salud que supone el uso del carbón es una razón más poderosa para moderarlo que su contribución al cambio climático (…)

En general, la implicación del sector privado aumentaría la importancia económica del cambio climático. Pero a fin de cuentas, son los gobiernos los que tienen que ejercer su responsabilidad de liderazgo y previsión, y establecer un marco para la empresa. En cualquier caso es importante que todos los actores se den cuenta de que están todos en el mismo barco. Ahí los ha puesto el cambio climático.”