25.12.04

Turquía-UE

La Unión Europea ha acordado con Turquía iniciar las conversaciones de adhesión el 3 de octubre de 2005. El gobierno turco firmará el Protocolo de adaptación al acuerdo aduanero, lo que supone el reconocimiento de Chipre, punto que niega el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan.

Chipre está dividida en dos partes desde 1974: la República Turca del Norte, que no ha sido reconocida internacionalmente; y la parte griega o República de Chipre, que se integró a la Comunidad Europea el 1 de mayo de 2004.

El problema de la isla parece haberse convertido en el principal punto de controversia, aunque mucho se ha hablado sobre la conveniencia de la adhesión de Turquía: el presidente de la Convención que elaboró la Constitución europea, Valéry Giscard d´Estaing, propone negociar con Turquía un acuerdo de colaboración privilegiada y no de adhesión como miembro de pleno derecho. El ex presidente de Francia hacía esta propuesta en base a que, según él, Turquía no comparte la identidad (cultural) europea, necesaria para crear un sentimiento patriótico que implique en el proyecto europeo a los ciudadanos de la Unión.

Por otro lado, apuntaba el desequilibrio que puede provocar los 73 millones de habitantes turcos, que en 20 años crecerán hasta los 89 millones, convirtiéndose en el Estado miembro más poblado, y por lo tanto, más influyente, mientras que su renta per capita es la mitad del promedio de los 10 miembros recién incorporados, y la quinta parte de los 15 que ya estaban. Otro dato en contra, obviando el temor a la expansión del fundamentalismo islámico, es que la inflación turca supera el 20%.

Sin embargo, hay analistas que subrayan el hecho de que Turquía es miembro de la OTAN desde 1952, que desde 1996 mantiene un acuerdo aduanero con la UE, y que, a pesar, de tan sólo un 5% de su superficie esté en continente europeo, Turquía ofrece un posición estratégica para la conducción hacia Occidente del petróleo de Oriente Medio y Azerbaiyán.

Recep Tayyip Erdogan Sea como sea, Recep Tayyip Erdogan, ha sido recibido por la prensa de su país como un héroe. El primer ministro turco mantiene que su propuesta es un acuerdo de civilizaciones, y así lo ejemplifica cuando afirma: “soy musulmán, turco, demócrata, y mi Gobierno es secular. Todo lo demás son especulaciones. Lo he probado en la alcaldía de Estambul y en dos años de gobernación. Turquía es la garantía de que la relación entre el mundo desarrollado y el subdesarrollado puede ser armónica”.

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