13.12.04

Costa de Marfil

Abibjan, Costa de Marfil ¿Han encontrado los franceses su Irak en Costa de Marfil? Se preguntan los estadounidenses, que en los últimos años han sido acusados de ejercer una política internacional unilateral.

El pasado 6 de noviembre, las fuerzas armadas francesas destinadas en Costa de Marfil en misión de paz bajo la bandera de la ONU destruyeron los siete aviones de combate que componían el ejército del aire del país africano, en respuesta al bombardeo que dos días antes había ordenado el presidente M. Gbagbo sobre las posiciones de las “Forces Nouvelles” del rebelde Bouaké, rompiendo, de esta manera, la tregua que mantenían desde marzo de 2003. Se desata entonces una ola anti-francesa con epicentro en Abidjan, la capital financiera del país.

Para la prensa francesa, esta brusca degradación de la situación ilustra “la fragilidad del proceso de paz”. Denuncian que los acuerdos de Marcoussis, de enero de 2003, nunca han sido aceptados por el presidente M. Laurent Gbagbo, que los entiende como un dictado de Paris y una violación de la constitución marfileña. En dos acuerdos posteriores se acordó el desarme de las fuerzas rebeldes y la reforma del código hipotecario y del código de nacionalidad (sólo pueden presentarse a las elecciones candidatos marfileños, y el principal candidato de la oposición, M. Alassane Ouattara, no lo es).

A parte de los intereses políticos de ambos bandos locales y del conflicto nacionalista, el envío de 11.700 soldados franceses, el 45% de las tropas destinadas a la antigua colonia francesa por Naciones Unidas, tenía el objetivo de ayudar a los pacificadores a estabilizar las relaciones entre los rebeldes y las fuerzas controladas por el presidente de Costa de Marfil. Así las cosas, la orden del jefe del Estado francés, Jacques Chirac, de eliminar la el ejército del aire de Costa de Marfil sin mandato de Naciones Unidas, supone una violación del derecho internacional y un auténtico acto unilateral.

Así lo ha entendido la Federación Internacional de ligas de Derechos del Hombre (FIDH), que ha condenado estas acciones por “sobrepasar ampliamente el mandato confiado por Naciones Unidas”, y reconoce el derecho del Estado marfileño para interponer una demanda ante la Corte Internacional de La Haya, por los disparos que el ejercito francés realizó sobre los manifestantes en Abibjan, produciendo, al menos, 60 fallecidos.

Como reconoce el propio Le Monde Diplomatique el punto positivo de este conflicto ha sido la constante movilización de la Unión Africana, que intenta encontrar, con el apoyo de Naciones Unidas, una solución para esta crisis que ha desestabilizado el oeste del continente Africano, ya que la economía de Costa de Marfil supone el 40% del PNB de la región.